miércoles, 23 de enero de 2008

Una de los Espinoza.

En 1905 los ingenieros del Ferrocarril de Sonora terminaron la punta de fierro que permite a un maquinista desviar su locomotora hacia el sur entre el Mar de Cortes y el territorio de los Yaki. El intenso tráfico que se generó en este estratégico punto geográfico obligó a los gringos a fundar un pequeño pueblo playero al que le llamaron Empalme, o sea junction, o sea desviación de tren.

Mis abuelos tuvieron a bien mudarse ahí y, en 1943, comenzar una familia al compás de los gritos de su primogénito. Al niño le pusieron Antonio, como su papá, y fué el pitazo de salida de una maratón reproductiva que culminaría 15 años - o 7 hijos - después con el Chuy.

Empalme Springs, como le decimos los que lo conocemos, fue hogar de los niños Espinoza. primos, perros, biciletas, el Tinaco de la plaza central, la playa, incendios, Guaymas, el tren, repetir año porque es el último en la escuela del pueblo, atardeceres.... fórmense una imagen.

Años después, mi abuelo creció en importancia como ejecutivo ferroviario y la familia se mudó a Guadaljara. Aún hoy, a sus casi 93 años, el viejo vive en una casa de la colonia Chapalita que durante muchos años acogió a un número de inquilinos difícil de determinar.

Esta entrada es sobre uno de esos inquilinos; un besibolista vuelto contador, amante de las torillas de harina, la música, los mariscos y la cheve. Mi tío Rafel era el hermano mayor de mi mamá: crecieron juntos y fueron grandes amigos. Estoy seguro que el bocho cuidó de ella más veces de las que un sobrino puede contar y agradecer. Hoy hace una semana que mi tío murió y hoy me quiero acordar de él.

Vivió en La Paz, BCS con mi tía Ana - oriunda también de Empalme- y mis primas Ana Paty, Ana Luisa y Anabel. Hombre de grandes ideas, diseñó una infalible estrategia de comunicación en su casa: grita "Ana!" y alguien te atenderá enseguida. Sus días los pasaba entre su despacho, su casa y un bar muy peculiar donde se juntaban sus cuates: El Perico Marinero. Cuando entras te recibe un olor a brisa de playa y madera vieja; aún cuando está vacío puedes oir el leve rumor de las conversaciones de los comensales y los gritos de un ave que trata de imitarlos. Las mesas, que en ralidad son árboles truncados, separan la barra de Betty del pequeño escenario donde todos son bienvenidos. Tiene la atmósfera de uno de esos contados lugares donde todos se conocen, donde se vale llegar y pedir lo de siempre, donde se canta a grito pelado, se rie a carcajadas y se llora a mares rodeado de rostros familiares y miradas empáticas. Mi tío pasó los mejores años de su vida ahí.

Este gordito simpaticón hizo reir a todos los que lo conocimos. Como olvidar aquella vez que inventó, en casa de mi abuelo, que era ministro de la iglesia católica... el "padre" Rafael escuchó durante 2 semanas la confesión de la sirvienta. Clásica también su manera de comunicarle a los invitados de que era hora de irse: No crean que estamos cansados eh? Pero ahorita que se vayan ya nos vamos a dormir... O cuando pidió que le guardaramos las bolsas usadas del pan porque las usaba como condones. Nunca perdió su sentido del humor; incluso en el hospital donde murió sonrojaba a las enfermeras acusándolas de haber abusado de él cuando llegaba su esposa. Una sola vez que le hubieran visto sería suficiente para tener historias que contar.

Su funeral fue concurrido por más gente de la que me interesa enumerar y todos ellos pagaban sus respetos a mi abuelo, mi tía Ana y mis primas. Coronas y arreglos florales de todos tamaños y colores decoraban un mausoleo en el que la gente lloraba entre risas. Todos tenían algo que contar, la vez que mi tío hizo esto o el día que inventó aquello o aquella vieja anécdota a cuyo protagonista todos recordabamos con júbilo. Gracias a todos los que fueron y un aplauso a las Anas por su entereza.

Mi tío era un tipo decidido y seguro de lo que quería de la vida. No soñaba con riqueza, no quería casas enormes ni sueldos de 10 dígitos; eligió vivir tranquilo en una ciudad donde sus hijas pudieran crecer viendo al Mar de Cortés comerse al Sol cada tarde... como cuando él era niño. "Prefiero vivir 10 años menos, pero vivirlos como se me de la gana".

Te vamos a extrañar...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

MAS ACERTADO NO PUEDE ESTAR ESO QUE ESCRIBISTE, PARECE QUE LO VEO HACIENDOLE CREER A LA PACHITA QUE ERA EL PADRE BOCHO Y DEJAME DECIRTE QUE LA MUJER DURO AÑOS CREYENDO ESO Y QUERIENDOLE LAVAR LA SOTANA.
NO TERMINARIAMOS DE AGRADECER TODAS LAS MUESTRAS DE CARIÑO Y APOYO QUE FAMILIA Y AMIGOS HAN TENIDO CON NOSOTROS, EL BOCHO SE DIO A QUERER COMO POCA GENTE LO HACE, VIVIO SU VIDA AL MAXIMO, AMO Y DISFRUTO, OJALA QUE CUANDO NOS LLEGUE EL DIA PODAMOS DECIR LO MISMO. GRACIAS CHILANGOS!!! LOS QUEREMOS!

Anónimo dijo...

PRIMO!!!!

muchisimas gracias por todo lo que escribiste de mi papà!!....la verdad!!! te pasaaaaaaaaaaste!!! esta buenisimo!!!!!!!

gracias por quererlo y por el apoyo!!!

saludos a mis tios y a la paty....
cuidense mucho pero sobretodo cuiden a sus papàs!!! no saben cuanto tiempo los van a tener aqui...disfrutenlos y amenlos!!!!!!

Atte.

Ana Patricia Espinoza Romero